A S M Región de Murcia

 

NOVIEMBRE 2010 

 

 

Lunes, 1. El Pajarón (1596 m). Destacada montaña, con una escarpada cima, cuyo extenso cordel recorreremos en largo circuito que iniciaremos por el exhuberante Barranco de la Buitrera. Excelentes vistas de todas las montañas del Noroeste con su verde manto vegetal. Excursión montañera.

Sábado, 6. El Camino del Segura XI. Calasparra-La Mulata. De Calasparra a la Mulata el río viene manso, pero fuerte: la fuerza tranquila. Un mundo de contrastes, donde la fiereza de los cañones contrasta con la placidez de la vega arrocera. No en vano, antes de llegar a esta presa ha labrado el cañón de la Mulata. Su afluente, el Quípar, que se une por su margen derecho, también ha formado los espectaculares Almadenes del Quípar, un sobrecogedor cañón. En la llanura tenemos una fecunda huerta de arrozales y frutales, por la que vamos a caminar y que nos enaltecerán los sentidos de la vista, el oído y el olfato en primavera y otoño. El Segura nos sorprenderá con su fresco remolino de emociones. Por la Región de Murcia. 15 kms., 4 horas. Actividad abierta.

Domingo, 7. El Camino del Segura XII. La Mulata-Almadenes-Cieza. Tras la placidez de la vega arrocera de Calasparra el curso del Segura se vuelve abrupto de nuevo. Una regresión a los recuerdos de su cabecera que nos permite disfrutar de uno de los paisajes más salvajes del Segura: El Cañón de Almadenes. Aguas bravas del Segura Una senda trazada por su margen derecho permite transitar a pie por este paraje único. Luego nos internaremos por la huerta de Cieza, toda una sinfonía de colores en otoño. Por la Región de Murcia. 21 kms., 6 horas. Actividad abierta.

Sábado, 13. El Camino del Segura XIII. Cieza-Abarán-Blanca-Villanueva-Archena.  De Cieza a Archena el río atraviesa una de sus zonas urbanizadas más bellas: El Valle de Ricote, el Valle Morisco. Un lugar bucólico que, pese a las amenazas que se yerguen sobre su frágil belleza, todavía conserva un embrujo particular. Por eso, este tramo constituye toda una sorpresa llena de alicientes. Aunque vamos por un valle urbanizado, encontraremos parajes bucólicos donde todavía se cultiva y se riega como antaño. Es la huerta de nuestros mayores, que ha desaparecido en otras partes de la cuenca del Segura, regada por el agua que vierten a sus acequias las viejas norias. Las montañas sirven de marco al singular decorado en el que se asientan sus encantadores pueblos. Las huertas, regadas por el río, son vigiladas por altivas palmeras. Por la Región de Murcia. 26 kms., 7 horas. Actividad abierta.

Domingo, 14. El Camino del Segura XIV. Archena-Lorquí-Ceutí-Molina de Segura. De Archena a Molina ya notamos cambios en el río. No es el mismo río que hemos visto aguas arriba. Ya no lleva el agua que le aporta el trasvase, tampoco es el bravo río de su cabecera. Ni siquiera sus orillas tienen la vegetación salvaje de su nacimiento. El valle se ensancha enormemente y aumenta la densidad de la población. Las depuradoras se hacen cada vez más visibles y frecuentes. Las huertas, que aún quedan, están librando una feroz y perdida batalla contra la continua urbanización. Aún así, el río conserva rincones con encanto, que iremos descubriendo a nuestro paso. Y el valle, con las sierras muy lejos, nos ofrece unos amplios espacios que no habíamos tenido la oportunidad de disfrutar hasta ahora. Por la Región de Murcia. 22 kms., 6 horas. Actividad abierta

Sábado, 20. El Camino del Segura XV. Molina-Alcantarilla-Murcia. Entre Murcia y Molina el río transcurre tranquilo, añorando sus desaparecidos meandros, el sonido del agua en sus acequias, su bosque de ribera, la vida tradicional y las gentes trabajando en sus fértiles huertas. Las construcciones, la urbanización excesiva y la canalización del río han cambiado el paisaje huertano en pocos años. Es el signo de los tiempos, el ocaso de otras formas de vida en torno a él, la pérdida de la tradición. Pasamos por la Contraparada, vemos la gran Noria de Alcantarilla y terminamos en Murcia, la capital del Segura. Pero en el camino encontraremos lugares para el deleite: Torre Alta y la Ribera de Molina, que parecen belenes desde la orilla del río. El Museo de la Huerta. Las pedanías, que ya no miran al río. La mota por la que caminamos. El Malecón. La entrada a Murcia, señalada por la aguja de su catedral. Los desaparecidos molinos del río y el club de piraguas. Y ver cómo se va recuperando el río poco a poco, y se va llenando de vida e incluso de gente que pesca en sus aguas. Por la Región de Murcia. 21 kms., 6 horas. Actividad abierta

Domingo, 21. El Camino del Segura XVI. Murcia-Orihuela. De Murcia a Orihuela el río continúa hacia levante el rumbo que inició tras la Contraparada, paralelo a la cadena de montañas que le apuntan su destino marino. La ciudad de Murcia y su cinturón de pedanías engulle lentamente a la huerta. Pero en los límites entre las Comunidades Murciana y Valenciana, vuelven los dominios de la huerta, todavía quedan rincones para el asombro y la admiración. Siempre encontraremos una ermita, una casa huertana, unas tahúllas de tierra plantadas de patatas, un huertano que las cultiva, un cielo azul, una acequia, proclamando a los cuatro vientos la huertanía de estas tierras frente al ladrillo. No obstante, el río, al que le han quitado todos sus meandros, es un río castrado, sin la bravura de su cabecera. Parece presentir que está cerca su final. Pasamos de la Región de Murcia a la Comunidad Valenciana. 22 kms., 6 horas. Actividad abierta.

Sábado, 27. El Camino del Segura XVII. Orihuela-Formentera. Pasado Orihuela, el río ya no encuentra ninguna montaña que le obstruya el paso hacia el Mediterráneo. Hace mucho, mucho tiempo, el mar llegaba hasta muy cerca de Callosa. El río desembocaba por allí y era más corto que ahora. Pero los aluviones de la corriente fueron colmatando esa somera bahía y alargando la entrega de aguas del río al mar. Por eso aquí el Segura serpentea. Huertas; pueblos encantadores; rincones, ermitas y norias huertanas, acompañarán nuestro devenir hasta Formentera. Enfrente tenemos la Noria de Benijófar. Sin duda, una etapa huertana, aunque cerca del mar. Por la provincia de Alicante. 21 kms., 6 horas. Actividad abierta.

Domingo, 28. El Camino del Segura XVIII. Formentera-Rojales-Guardamar. Final del Camino del Segura. Aquí muere el río. El paisaje cambia poco a poco, paso a paso. La ruta es corta, pero intensa. Cuando empezamos esta etapa en Formentera, con la visión de las norias, o cuando pasamos por Rojales, con su característico puente sobre el río, no nos podemos imaginar que el caminar por la orilla del río se acaba. Un nuevo paisaje nos espera, aunque el Segura se empeña en mantener sus últimas huertas hasta casi la misma orilla del mar, llevando hasta él la fragancia del azahar. Pero aparecen los pescadores, de río y de mar, y se acaban los cañaverales. Vemos el mar y las dunas de fina arena. El Camino del Segura ha terminado, el Segura muere en el Mediterráneo. Es su destino, morir en el mar. Por la provincia de Alicante. 15 kms., 4 horas. Actividad abierta.